La alimentación ecológica también conocida como orgánica o biológica, está basada en modelos agrícolas sostenibles con la salud y el medio ambiente. Durante el proceso de producción no se utilizan compuestos químicos ni aditivos; ya fueran herbicidas, fungicidas o fertilizantes. La tierra debe estar exenta 3 años antes de sustancias químicas y solo se pueden utilizar plaguicidas de origen animal. Para acabar con las plagas se introducen insectos; así la naturaleza sigue su curso.

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Los beneficios para la salud de la alimentación ecológica son incuestionables. Aunque son muchos los intereses que rodean a la mala alimentación, entre ellas la industria del azúcar, la comida rápida o "fast food", la comida procesada u otros compuestos aditivos y adictivos como lo son los potenciadores del sabor.

Fuera de la agricultura ecológica se alimenta a los animales con pienso que contienen sustancias químicas, sin hablar de los antibióticos o las hormonas de crecimiento. Tenemos la experiencia de las vacas locas, la fiebre aftosa o la gripe aviar. La acumulación de sustancias químicas atacan nuestra salud. La controversia está servida, pero ¿quién puede dudar de que los alimentos producidos de forma natural son más sanos y no alteran el ecosistema? Son muchos los empeñados en derribar lo evidente: "Los alimentos ecológicos simplemente tienen mayor valor nutricional". Pero entonces ¿por qué no son tan rentables?(...) La respuesta es bien simple: requieren más mano de obra y su ciclo natural es más lento que el artificial; por tanto se encarecen los costes de producción y por consiguiente el alimento ecológico es más caro que el industrial

Esto es una visión prágmática y lógica en cualquier empresa que quiere obtener el máximo beneficio en el menor tiempo posible. Sin embargo, las políticas económicas de algunos gobiernos así como las empresas sostenibles han apostado por todo lo contrario. El coste en tratamientos por enfermedades provocadas por la mala alimentación es exponencialmente superior. Y son muchos los ciudadanos que desean recuperar la sana alimentación. La agricultura ecológica contribuye a la defensa del medio ambiente, al consumo responsable y al desarrollo de las sociedades rurales menos favorecidas. La calidad y el aporte nutricional es superior a la alimentación convencional, y el reporte sensorial inigualable.

La alimentación ecológica es más sana y constituye un pilar básico en nuestra salud. Estudios recientes nos hablan de la diferencia en la composición de ambos. El contenido en nitratos es mayor en los productos convencionales. Los nitratos desde el punto de vista sanitario pueden convertirse en nitritos y a su vez en la formación de nitrosaminas, que podrían ser inductoras de tumores. En cultivos vegetales como el trigo, la avena o el arroz, el contenido de proteínas es superior que en el sistema convencional. Además en los alimentos ecológicos en general hay un mayor contenido en calcio y fósforo. En relación con los llamados metabolitos secundarios que solo lo aportan las plantas, queda demostrado que a mayor consumo de vegetales y frutas disminuye las enfermedades cardiovasculares, la diabetes o el riesgo de cáncer. 

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